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Mi cuerpo es un campo de batalla / Elvira Rilova

“Where is Diana” Diana Coca

 

MI CUERPO ES UN CAMPO DE BATALLA

La mirada de Irene Cruz y Diana Coca.

 

 

¿Existe en el arte una mirada femenina? ¿La poseen todas las mujeres y sólo ellas? ¿Significa entonces que es arte feminista? La única respuesta válida es que no se trata sino de la excepción ante una visión que es genéricamente masculina. Y es que aunque pueda resultar tópico y reduccionista elaborar un listado de rasgos atribuibles a lo femenino en la fotografía actual en España, -y aunque inevitablemente siempre surjan paradojas-, del conjunto se deduce la preferencia de la narración frente a la historia, de la lírica a la épica, de la intuición frente a la razón. Diana Coca e Irene Cruz pertenecen a esta generación de fotógrafas españolas que pretenden aunar, por un lado, la espectacularidad que ofrece lo visual y, por otro, el rigor académico y ético, con una preocupación recurrente que se ve reflejada en toda su obra: la representación de la imagen de la mujer, que históricamente ha estado monopolizada por la mirada del hombre.

La obra de Diana Coca investiga la relación entre el cuerpo y las herramientas de control construidas a su alrededor, un cuerpo que es objeto y sujeto de protocolos, convenciones sociales, políticas, culturales, religiosas… El autorretrato de Diana Coca escapa del momento íntimo y el cuerpo de convierte en un arma, una herramienta de denuncia. Sus fotografías son la documentación de performances realizadas en espacios públicos, acciones que se centran en la invasión de estos lugares descontextualizados que suponen un perjuicio y restricción para las libertades públicas y privadas en relación a la identidad individual, sus cuerpos y sexualidad. El propio cuerpo de la creadora,  ataviado con un pasamontañas, -que representa el miedo-, pretende crear un impacto mental y emocional sobre el público, envolviéndolo activamente en la propuesta. El escenario de Where is Diana? es en este caso, la frontera de Estados Unidos y México, donde muestra irónicamente la impotencia ante este monstruo que coarta libertades, fomenta odios y acentúa diferencias culturales,  con su cuerpo como único elemento de acción.

De la serie “Las musas” de Irene Cruz

La mirada de Irene Cruz incide en cambio en el cuerpo, el de la fotógrafa o el de otras mujeres, sus musas (el título de la serie), como transmisor de la atmósfera. La atmósfera propia y la del paisaje,-otra de las claves de su trabajo-, ya que al mismo tiempo, el paisaje refleja los sentimientos de las figuras, algo que también transmite la luz (esa luz crepuscular que la fotógrafa consigue en el Norte de Europa, donde habitualmente reside). Su cámara recoge la percepción emocional; el claro aire cinematográfico de sus obras nos hablan de melancolía, soledad y nos presenta a un ser humano desnudo ante el entorno para acompañarnos en este relato que cada uno de los espectadores construiremos. En este contexto, el desnudo se afronta como un elemento más a considerar a la hora de construir una imagen e implica, en cierta medida la desnudez del alma, pero también es un instrumento de narrativa limpia de artilugios; simplemente la belleza y la emoción que se integran en el paisaje.

En definitiva, Diana Coca e Irene Cruz son excelentes ejemplos del fructífero momento que vive la fotografía contemporánea en España en clave de mujer, una generación que perfila la postmodernidad artística de la disciplina artística y  que redefine brillantemente los autoprejuicios sobre la visión del propio cuerpo en pulsión creadora.

Elvira Rilova

 

 

Emmanuel RazoMi cuerpo es un campo de batalla / Elvira Rilova

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